Noviembre

Merkel y Gorvachev cruzan la antigua frontera para una imagen simbólica / AP

Qué odiosos son estos posts en los que uno tiene que excusarse por llevar tres semanas sumido en la más perfecta pereza, sin escribir nada. Y sí, parte de pereza es innegable, pero también escasez de temática sobre la que escribir: ¿el ‘Alakrana’? ¿la vacuna contra la ‘gripe A’? No, gracias, tengo cosas más interesantes que hacer. Pero en fin, ahora sí que quiero escribir de algo y no continuar esta retahíla de lamentaciones.

Noviembre. El mes de la melancolía, de las hojas cayendo de los árboles, la luz clara del atardecer. Del frío que invade los árboles desnudos, el azul opaco del cielo. Noviembre…20 años de la caída del muro, tono festivo.  La corte progresista mundial celebra tan bello acontecimiento cuando en aquel entonces se tiraban de los pelos viendo caer al monstruo soviético y sus ‘vopos’ disparaban a los que buscaban la libertad en el otro lado. Pero olvidemos los días de valentía en Alexanderplatz y recordemos la preciosa foto que nos deja el aniversario.

“Katyn”, memoria

Otoño, 1940. 22.000 oficiales polacos  junto a la clase intelectual del país (las cifras no son exactas, pero en total unos 25.000) es asesinada sistemácticamente en los bosques ucranianos de Katyn por el NKDV de Stalin. Un episodio doloroso para la aún más sórdida historia del pueblo polaco, que el gran Andrej Wajda lleva a la pantalla con crudeza y humanidad simultáneas. En lo técnico, la película podría haberse ahorrado varias escenas que se hacen repetitivas y adormecen el ritmo de la película; sin embargo, tiene una muy buena traca final. Cuando parece que todo ha pasado, un fulminante flashback muestra la masacre que fue Katyn, con más o menos acierto, pero masacre al fin. Se produce el silencio en un episodio drástico, que junto a Auschwitz (en Polonia, por cierto), marcan lo más sucio de los totalitarismos y de la Segunda Guerra Mundial que provocaron. Continuar leyendo ‘“Katyn”, memoria’

Historia de la condición humana

Me encuentro con este sensacional trabajo de Jordi Colomer en la página de Mónica Pérez de las Heras, que no deja de ser interesante: muestra la evolución de las batallas y conflictos bélicos desde el año mil después de Cristo, in crescendo. La Cabalgata de las Valquirias de Wagner, presentada en aquella mítica escena de Apocalypse Now, como telón de fondo de la historia de la devastación. Un reflexión: a medida que somos más civilizados aumentan las explosiones. Incomprensible pero cierto, así de miserable es la condición humana que se jacta de las conquistas de la técnica para despúes sentenciar su atodestrucción. Este trabajo está archivado para la eternidad en mi página de vídeos.

Andrés, eres un jugón

La Sexta

La Sexta

Cuando ayer me enteré de que Andrés Montes había fallecido me quedé helado. Aún recuerdo cuando apareció ante millones de espectadores con el mundial de 2005 en Alemania, y desde entonces pasó a ser una figura del imaginario de todos los amantes del deporte. No había partido sin Andrés Montes, él era una pieza fundamental de la fiesta. Sin él, nunca hubiéramos dicho tiki-taka al buen fútbol, nunca hubiéramos llamado Humphrey Bogart a Xavi, ni Míster Catering a Calderón en aquel mundial de básket de infarto. Tampoco comentaríamos en la oficina los lunes  el ¡dime algo Salinas! ni hubiéramos disfrutado tantas tardes de fútbol ni madrugadas de básket.

Hubo momentos en los que incluso me cayó mal, por pesado, por repetitivo, pero ahora sin duda se echa de menos a este gran artista, a este gran periodista deportivo que ha inventado gran parte del léxico del fútbol, y los grandes ratatattriples del basket. Gracias Andrés por tantos momentos de disfrute que nos has hecho pasar, porque has hecho que la vida pueda ser maravillosa en muchos momentos… ¡tú si que eres un jugón!

Yo también quiero el Nobel de la Paz

Cuán grande  fue la sorpresa ayer de todos los ciudadanos del mundo cuando caía el Nobel de la Paz sobre el hombre más poderoso del mundo. Asombroso es poco. Me encanta Obama, me cae genial, y me alegro por él; pero cada vez entiendo más el modo de funcionar del comité de los Nobel: es un premio político, mediático y partidista, cada vez más alejado de de galardonar una ciencia o una actitud (el Nobel de Literatura es cada vez más aliterario, por ejemplo) ¿Qué ha hecho Obama? Ser el primer presidente negro de los Estados Unidos, y comunicar de una manera envidiable; ser capaz de competir con las estrellas de Hollywood.

También es cierto que su labor diplomática ha tratado de tender lazos entre civilizaciones con su famoso discurso de El Cairo, aquel discurso berlinés que a todos nos recordó a Kennedy del I’m a berliner!, el apretón de manos entre Israel y Palestina… pero, ¿algo pragmático, real, que me permita decir que este hombre merece el Nobel de la Paz? Nada, porque sólo lleva como presidente ocho meses y medio, porque no ha tenido tiempo para trabajar por la paz, porque las tropas yanquis siguen en Irak, porque el día antes del Nobel anunció el refuerzo de la actividad militar en Pakistán y Afganistán, y por mil razones más que hacen que Barack Obama no sea merecedor de este premio, al igual que no lo fue Kissinger ni Arafat, ni muchos otros personajes que si algo hicieron fue promover la guerra.

Es más, pienso que cada vez más deberíamos borrar el Nobel del espectro mediático, porque, ¿quiénes son ellos para decidir quién hace las cosas bien o las cosas mal? Cada vez se demuestra más la arbitrariedad de sus criterios ante un acontecimiento de gran influencia mundial. No digo que Mr.President no sea un buenazo que sólo piensa en la paz, pero antes que él, miles de personas en todo el mundo lo merecen mucho más, como por ejemplo yo (suena a risa, ¿verdad?).

Sueño y utopía

Isaac Hernández / El Mundo

Isaac Hernández / El Mundo

Un momento mágico, el hombre y el mundo. La inmensidad del mar y el horizonte. El reflejo del sol y la mirada humana, desafiante, relexiva, que evoca a lo trascendente. Mirada senil, todas las experiencias, felicidades e incomprensiones acumuladas en el aire, en la posición del espectador que observa su vida y las vidas. Sensacional fotografía que no podía dejar de colgar. Cuando la veo pienso en los sueños, como lo hace Richard Bach (el piloto de la foto), autor de la famosa novela Juan Salvador Gaviota, que publica ahora un nuevo libro.

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"No es suficiente con decir la verdad, sino que es conveniente hallar la causa de la falsedad." Aristoteles

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